martes, 18 de enero de 2011

Capítulo 1

- Deja de pintarte las uñas, es tarde. –Dijo papá asomándose por la puerta de mi habitación

- Ya termino. –Me pinté la última uña, agarré mi bolso con mucho cuidado y salí a la recepción de la casa que era donde él se encontraba esperándome – Estoy lista.

- Okay, vamos. –Abrió la puerta y salió. Yo me subí a la lujosa camioneta que estaba estacionada en la puerta de nuestra casa


Mi nombre es Caitlin Epstein, hija de Brian Epstein, un representante muy famoso aquí en Inglaterra. Tengo el pelo castaño que me llega hasta un poco arriba de la cintura, ojos color verde azulado, labios rosados y carnosos, soy de tez blanca, pero no tanto, soy más bien como dirían algunas “bronceada”, pero en verdad no estoy bronceada, mido aproximadamente 1.75 y calzo… no mentira, eso no hace falta. Como les acabo de decir, papá es un representante y ahora mismo vamos en camino a un restaurante de lujo para cenar y firmar contrato con algún cantante. Esto es demasiado aburrido, sólo hablan de dinero y cosas de adultos, siempre pasa lo mismo. Espero que este sea el fin de las horribles cenas de negocios.


- En verdad no hacía falta que yo venga, no tengo que firmar nada y menos algún interés en conocer a nadie.

- Ya verás, te caerán bien, son buenos muchachos.

- Bárbaro, entre unos cuarenta y sesenta años los “muchachos” –Hice énfasis en esa última palabra

- No seas maleducada.

- Cómo digas. –Miré por la ventanilla – Esto es por negocios, ¿verdad?

- Claro que no, sabes que soy su representante desde hace mucho.

- Oh, lo siento tanto, creo que nunca presté atención a lo que decías.

- Eso veo.

- ¿Y por qué vengo?

- Para hablarles de su próxima gira, además quiero que se conozcan. Es decir, tu y ellos.

- No tengo interés en ningún viejo cantante.

- Calla por favor Caitlin.


El viaje fue aburrido y silencioso, el restaurante quedaba lejos, por lo tanto, nos tomó un largo rato llegar. Desde afuera podía observar que de lujo no tenía nada, parecía un barsucho donde van los divorciados a embriagarse o a buscarse alguna que otra necesitada. Bajé aún observando el lugar y luego dirigí mi mirada hacia papá.


- ¿Qué es esto?

- Un bar, compórtate. –Guardó las llaves de la camioneta en su bolsillo y se paró en la puerta - ¿Entrarás?

- Si. –Entré junto a él


Por dentro todo era oscuro, estaba iluminado por unas pequeñas velas sobre mesas frente a un escenario. Miré a mí alrededor y estaba lleno de hombres babosos observándome, no es que sea una egocéntrica, pero puedo jurar que así era. Caminé detrás de papá, quien se sentó en una mesa justo en frente del escenario. A su lado me senté yo, aún observando el lugar.


- Esto es patético.

- Haz silencio que ya va a empezar. –Dijo sin observarme


Las cortinas empezaron a abrirse y allí se encontraban cuatro tipos con instrumentos, todos estaban de trajes. Creo que los anunciaron como The Beaters, en verdad no presté atención, sólo pensaba en salir. Comenzaron a tocar una canción demasiado extraña, nunca había escuchado algo así. Apoyé mis brazos en la mesa y enterré mi cabeza en ellos, no quería escuchar más, QUERÍA IRME. Tocaron unas dos o tres canciones más y se despidieron del público. Yo aproveché para agarrar mi bolso y salir.


- ¿A dónde vas?

- A tomar aire fresco.

- Ten cuidado.

- Ya quisieras. –Dije saliendo a la calle


Me quedé parada observando a la gente pasar por la vereda de enfrente. De mi bolso saqué mi Ipod, me puse los auriculares, apreté el botón de ‘play’ y caminé hasta un callejón que se encontraba al lado del barsucho. Me senté en una silla frente a una gran puerta gris. Giré mi cabeza a un costado y vi 1 tipo que se acercaban con una sonrisa en su cara, no era sonrisa de felicidad, ¿se entiende? Rápidamente guarde el Ipod. Comencé a temblar, en verdad no sabía que hacer, no tenía escapatoria, si me acercaba a la puerta, quizás esté cerrada y él corra hacia mi. Me agarró del mentón y me levantó lentamente, retrocedí unos pasos hasta chocar contra la pared, este es mi fin…

Continuará.

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